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Cuando el miedo invade sin aviso y sin motivo CLARO

¿Qué son las crisis de angustia y por qué aparecen de forma repentina?

Cuando una persona vive con preocupación constante y anticipa que algo malo puede pasar, el cuerpo se mantiene en alerta. Esa sensación de amenaza puede intensificarse de golpe y desencadenar una crisis de angustia.

¿Cuáles son los principales síntomas de las crisis de angustia?
Cuando el cuerpo reacciona como si estuvieras en peligro, aunque no lo estés
  • Sensación de asfixia o dolor torácico
  • Mareo, inestabilidad o desmayo
  • Miedo a perder el control, “volverse loco/a” o morir
  • Sofocos o escalofríos
  • Náuseas o dolor de estómago
  • Sensación de ahogo
  • Sudoración
  • Temblores o agitación
  • Sensaciones de irrealidad o «niebla mental»
  • Taquicardia o palpitaciones (aceleración de la frecuencia cardíaca)

La duración de una crisis suele estar entre 10 y 45 minutos. Después, muchas personas vuelven poco a poco a su estado habitual, aunque es normal quedarse con cansancio o tensión durante un rato.

Una crisis de angustia no tiene por qué ser peligrosa, aunque se sienta muy intensa. A veces aparece el miedo a que se repita: es la ansiedad anticipatoria, que puede llevar a evitar lugares o situaciones y afectar a la calidad de vida.

¿Cuáles son las causas de los ataques de angustia?
A veces la ansiedad se acumula hasta que el cuerpo no puede más
  • Algunas personas tienden a centrarse más en lo preocupante y les cuesta registrar lo positivo. Esa forma de interpretar la realidad puede mantener una sensación de alerta y anticipación constante.
  • Cuando sentimos que no tenemos recursos para afrontar lo que viene, el estrés sube y la preocupación se sostiene en el tiempo. Con el desgaste, el cuerpo puede reaccionar de forma intensa incluso ante situaciones cotidianas.
  • También influyen aprendizajes y experiencias tempranas: la manera en que aprendimos a interpretar lo que ocurre y a gestionar lo que sentimos puede repetirse en la vida adulta.
Podemos ayudarte a entender y gestionar lo que estás sintiendo
TRATAMIENTO PARA LAS CRISIS DE ANGUSTIA: SE PUEDEN TRABAJAR Y MEJORAR
No tienes que vivir con miedo a que vuelva a pasar
  • El abordaje suele incluir terapia cognitivo-conductual y técnicas de exposición graduada. En algunos casos, puede complementarse con neurofeedback, según la valoración profesional. El objetivo es reducir la intensidad y la frecuencia de las crisis, aprender a manejarlas y recuperar seguridad en el día a día.

Antes de empezar, realizamos una valoración de los síntomas, los posibles desencadenantes y el tiempo de evolución para adaptar el plan a tu caso.